Todo comenzó con la agradable noticia de que el sábado era el concierto de despedida del Panteón Rococó, pues se van de gira por las Europas como por dos meses, y que era más que esencial entrevistarlos esa noche pues si no quedaba incompleta la versión del grupo para la tesis. Entonces, mis hermanitas y yo nos quedamos de ver como a las 7 pm en el roots para acreditarnos y entrar o pagar el tiquete y entrar.
Afortunadamente y después de hablar con la gente del lugar, del staff del panteón y de Luis, vocalista y apodado Dr. Shenka, entramos Jennie y yo: FREE y con acceso ilimitado para poder mirar y reportear a gusto. La Nalla sí tuvo que pagar el boleto, pero la metimos "tras bambalinas" para estar juntas. Ahí y mientras transcurría el concierto, platicamos con el Chino, Alfredo, y demás staff, que forman parte de los amigos con los que nos vamos de party. El panteón tocó como 2 horas y cacho, y hasta César el Piolín, el primer trompetista de la banda, se echó un palomazo. Buen concierto, y eso que Luis se nos desentonó gacho en una de las rolitas.
Al terminar, entrevistamos a Felipe (teclados) y Tanis (Percusiones). Entrevistas que grabé con mi reportera. Como una media hora se quedó en la cinta.
Saliendo de ahí, nos fuimos para El chacalito o Jacalito, su nombre oficial, pero claro que para ponernos de acuerdo todos, nos tardamos años.
Llegamos ahí. Y nos la pasamos bailando. En el lugar ya nos estaban esperando otros amigos. La noche estaba transcurriendo poca madre, pura fiesta, puro baile, puras risas. Hasta bailamos esa rola brasileira, en círculo y tocándole la cintura o los hombros al de enfrente, típica de las bodas y quince años.
Como a las cinco, después de que nos pusimos a bailar una rola griega, en círculo, tomados de los hombros y levantando las piernas al ritmo de la música, descubrí que mi cartera y la grabadora habían sido sustraídas de mi bolsa. ¡Mi cartera de Hello Kitty! ¡La que me regaló mi galán antes de ser novios! ¡Con mi credencial de elector, de la escuela, mi tarjeta del metrobus, mis tarjetas de crédito y débito! ¡Todo! Y obvio, las entrevistas de mi tesis. Chale. Busqué por todas partes, pero, nel, desaparecida.
Encabronada, super triste y además desvelada me salí de ahí, y le llamé a un taxi. Jennie se fue conmigo, y claro, ella tuvo que pagarlo.
Ya en mi casa me metí a bañar, después de cancelar mis tarjetas.
Ni dormir podía, buuu. Y chale, me acuerdo de lo bien que me la estaba pasando que más coraje me da haber permitido el robo.
Ah, y lo peor es que estaba completamente sobria.
Imáginate si hubiera estado borrachita. Pierdo hasta lo imperdible, jeje