Este disco que menciono, engloba un montón de cosas, pero me recuerda muchísimo a mi tía Carla, que es la dueña del acetato. Y cuando lo escucho, la recuerdo con ropa ochentera, el cabello super esponjado, sonriente y con el maquillaje más increíble en los ojos. Ah, también me acuerdo de unos lindos zapatos rosas, de tacón como de 3 cm, con un moñito en los talones. Y no pierdo la esperanza de que me los herede, algún día.
Ahora ya no escucho el acetato, mi chico fotógrafo bajo el disco para mi, y lo tengo en el itunes, en el ipod y en el móvil, así que en cualquier momento puedo escuchar las rolitas que componen ese soundtrack, y me pone de un excelente humor. Precisamente ahorita lo escucho, mientras escribo estas líneas, y tengo muchísimas ganas de bailar. Jajaja.
*¡Ah! y ya tenemos la canción que bailaremos en la boda. No piensen que será una de este disco. No estoy tan obsesionada. Si será una rola de soundtrack, pero será una canción de Beck, que está en el score de Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos, y es porque la cinta fue la primera que mi amor y yo vimos juntos.






